Cómo manejar en una tormenta

Cómo manejar en una tormenta

Una situación de lluvia y viento altera el comportamiento del auto y requiere de cuidados especiales


Manejar mi auto en situación de tormenta
La llegada de una tormenta plantea un desafío para cualquier conductor, ya sea que se encuentra en la ciudad o en la ruta.

Tanto es así, que el consejo más común y acertado ante casos de climas extremos es, directamente, no salir a manejar.

Pero muchas veces las inclemencias del tiempo se presentan a mitad del camino. En estas ocasiones, resulta fundamental que ciertos elementos básicos del auto se encuentren perfectamente funcionales:

Limpiaparabrisas. Ante un fuerte chaparrón, instintivamente accionaremos este dispositivo para recobrar la visibilidad. Si las escobillas tienen un desgaste excesivo –cuando rechinan, están pidiendo recambio– no serán eficaces.

Luces. Además de poder ver el camino, es indispensable que otros conductores puedan detectar el auto. Para eso, los faros reglamentarios deben estar en condiciones. Si el vehículo cuenta con rompenieblas, activarlos.

 

Neumáticos. En vías donde el agua se acumula sobre la superficie, las ruedas pierden adherencia y, así, la eficacia de los frenos disminuye. Incluso puede ocurrir el fenómeno llamado “aquaplaning”, que consiste en la formación de una película de agua debajo de la superficie de contacto –generalmente momentánea–, con la consecuente falta de control.
En relación a esto hay que considerar dos cuestiones. La primera es que el neumático debe conservar en buen estado el dibujo, que es lo que permite la correcta evacuación del agua al producirse el avance.
El segundo punto es la presión de inflado, que debe estar en su punto justo, según las indicaciones del manual de cada modelo. Una rueda desinflada sufre la degradación de todas sus características, especialmente en caso de lluvias.

 

Manejo cauteloso

Manejar mi auto en situación de tormenta
Como se mencionó más arriba, las luces son fundamentales. Ante cielo nublado e indicios de lluvia, las de posición ayudarán a hacernos ver en la calle. Si oscurece o la caída de agua es intensa, habrá que pasar a las bajas.

Vale recordar que en autopistas y rutas de la Argentina la circulación con luces bajas es mandatoria bajo cualquier situación climática, incluso de día y con sol.

Ante precipitaciones, tanto en vías rápidas como en el ámbito urbano, se debe disminuir la velocidad y ampliar sensiblemente la distancia con respecto al vehículo precedente.

También hay que evitar acelerones y frenadas bruscas al llegar a los semáforos. El manejo preciso y gradual de los pedales siempre aporta mucho a la seguridad.

Por otra parte, aunque nunca es demasiado recomendable frenar dentro de una curva, con piso mojado es una situación a evitar lo más posible.
 



Lo que se aconseja: entrar en el viraje con velocidad controlada –baja– y no perder tracción en momento alguno, por lo que tampoco habrá que presionar el embrague. Si, de todas formas, se debe frenar, hacerlo de a poco para que no se perjudique el balance direccional del auto.

La circulación por la ciudad suele no presentar demasiados problemas y da oportunidades de estacionar el auto.

Un cuidado a tener es no exagerar la confianza frente a calles inundadas y evitarlas: en autos compactos y sedanes bajos, el agua puede llegar a afectar las correas que potencian la bomba de frenos y la dirección asistida.

En definitiva, una situación de tormenta configura un escenario exigente tanto para el medio mecánico como para las habilidades del conductor. Por eso, el mantenimiento correcto y la cautela al volante son aliados indispensables.

Tené en cuenta que,en ICBC, te ofrecemos la posibilidad de asegurar tu auto mediante compañías de primer nivel, tales como La Caja, Mapfre y Meridional Seguros.

Y, en el caso del seguro de  responsabilidad civil, las pólizas pueden llegar a cubrir daños a terceros por hasta $6.000.000.