Mantenimiento básico, sin ir al mecánico

Mantenimiento básico, sin ir al mecánico

Un vehículo necesita cuidados básicos para los que no es necesario ir a un taller. Qué aspectos podés chequear.

El automóvil es una máquina compleja que en muchos casos debe ser atendida por profesionales. Sin embargo, existen ítems claves para la salud del vehículo que los propios conductores pueden y deben saber hacer.

Se trata generalmente de verificaciones de mantenimiento preventivo que permiten ganar tiempo, ahorrar dinero y mejorar la seguridad al circular. Y en la mayoría de los casos no requieren herramientas especializadas y se pueden realizar en pocos minutos.

A continuación haremos un recorrido por estas cuestiones, pero antes hay que considerar que existe un elemento fundamental que todo conductor debe tener a mano en su vehículo: el manual de usuario del auto.

Allí podremos encontrar instrucciones específicas para nuestro modelo. Si no queremos llevarlo siempre en la guantera –o no lo tenemos porque el auto es usado y el dueño anterior lo perdió– una opción es tener en el celular una versión digitalizada.

Las principales marcas de la Argentina ya ofrecen en la web la posibilidad de descargar el manual en formato PDF de sus modelos recientes. Además, están los clubes digitales de usuarios, donde aficionados comparten los manuales de rodados de mayor antigüedad.

Presión de los neumáticos

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Las cubiertas con baja presión se desgastan de manera prematura y, además, elevan notablemente el consumo del vehículo.

También incrementan el riesgo de una rotura y son proprensas a causar pérdida de adherencia en situaciones de lluvia (aquaplanning).

En cambio, si hay demasiado aire en los neumáticos, el andar del auto se vuelve demasiado “duro” –saltarín– e incómodo para los pasajeros.

La presión exacta no se puede determinar “a ojo” ni es la misma para todos los vehículos. La recomendada figura en el manual de usuario y suele aparecer también en una pequeña etiqueta situada en el marco de la puerta del conductor.

La marca Michelin recomienda revisar la presión, al menos, una vez al mes. Y también debe hacerse antes de salir de viaje.

Puede realizarse en cualquier estación de servicio o en casa mediante un medidor o un pequeño compresor (accesorio salvador en muchos casos).

Nivel de líquidos

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Nuestro vehículo incorpora circuitos que utilizan distintos líquidos y deben verificarse de manera preventiva, generalmente una vez al mes.

Entre los más importantes están el líquido de frenos y dirección hidráulica. Disponen de pequeños depósitos bajo el capot que indican un nivel mínimo y uno máximo. Al ser circuitos cerrados, la cantidad de líquido no debería cambiar nunca. Si notamos una baja en alguno, deberemos ir sin demora a un taller porque es síntoma de una fuga.

Otro punto a revisar es el líquido refrigerante. Tampoco debería presentar alteraciones en el nivel, pero puede agregarse fácilmente de ser necesario antes de ir a realizar un chequeo al taller.

Un líquido a tener en cuenta, y que sí deberemos reponer por nuestra cuenta, es el del limpiaparabrisas.

Controlar el aceite

El aceite del motor es crucial para el buen funcionamiento. En este caso debemos tener en cuenta que sí es un fluido que el auto consume a lo largo del tiempo, por lo que el nivel bajando.

Aunque el recambio total del aceite se hace en un taller, el usuario puede agregar si el nivel se acerca al mínimo. Para chequear esto, la mayoría de los motores tienen una varilla que se retira y permite observar si hay suficiente lubricante.

En la mayoría de los grandes supermercados se consigue aceite de motor, pero no son todos iguales: el manual del auto indica el tipo específico que debe usarse.

Cambiar el neumático

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El recambio de una “goma pinchada” puede surgir de manera imprevista en un viaje durante nuestros recorridos por la ciudad.

Aunque no se trata de algo difícil por sí mismo, estar preparado ayuda reducir el estrés que conlleva.

En primer lugar, la rueda de auxilio debe estar en buen estado y con la presión adecuada. Luego, debemos saber en qué punto bajo el auto se debe colocar el criquet para elevar el auto y hacer el recambio. El manual nos puede ayudar en este punto.

Reemplazo de focos

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Es normal que alguna de las luces del auto deje de funcionar por un problema en la lámpara. En todo caso, es una reparación que debe realizarse rápidamente para circular con seguridad.

El acceso a los foquitos varía notablemente de un modelo de auto a otro. En algunos es tan fácil como quitar una tapita plástica y desenroscar el elemento. En otros, se hace conveniente acudir a un profesional.

Si podemos sacarlo con facilidad, bastará con llevar el foco roto a una casa de repuestos y comprar uno similar por pocos pesos.

Cambio de fusibles

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Ventiladores, alzacristales, luces y otros elementos eléctricos dependen de fusibles agrupados en un sitio específico del auto. Ante una sobrecarga estos elementos se queman y se hace necesario reemplazarlos.

A la fusiblera puede accederse desde el habitáculo o encontrarse bajo el capot. El recambio de un fusible puede hacernos salir del paso y dejar el tema resuelto pero –atención– si se repite puede ser síntoma de algún problema eléctrico mayor.

Ahorrar tiempo, ganar seguridad

La industria automotriz actual produce vehículos de una fiabilidad admirable, capaces de funcionar por años sin problema alguno. Pero todo medio mecánico requiere cierto mantenimiento básico.

Estar al tanto de los cuidados que requiere nuestro vehículo demanda un tiempo mínimo, sobre todo si se compara con las demoras y el disgusto que puede ocasionar quedarse a un lado del camino de manera imprevista.


Muchas verificaciones clave para la salud del auto las podemos realizar fácilmente con la ayuda del manual de usuario. Esto permite detectar una anomalía y, de ser necesario, acudir a un mecánico antes de que se convierta en una falla grave.