Inteligencia emocional para empresarios

Inteligencia emocional para empresarios

La correcta asimilación de las emociones es clave según indican estudios neurocientíficos. Beneficios laborales y personales que surgen al identificar y asumir nuestros sentimientos.
 

Quienes viven con exigencias constantes y ocupan espacios de liderazgo, deben valerse de herramientas y recursos para registrar, entender y hacerse cargo de sus emociones porque, de lo contrario, pueden perjudicar su salud y su desempeño profesional. 

Muchos empresarios, con una personalidad formada bajo el prejuicio de creer que dar lugar a las emociones es sinónimo de debilidad, sufren de estrés crónico. 
Si te sentís identificado o te interesa saber más acerca de este tema, tené en cuenta que esta clase de inteligencia te permite tomar conciencia de tus emociones y aprender a gestionarlas para lograr bienestar y alcanzar tus metas. 

Si te sentís identificado o te interesa saber más acerca de este tema, tené en cuenta que esta clase de inteligencia te permite tomar conciencia de tus emociones y aprender a gestionarlas para lograr bienestar y alcanzar tus metas.

Cómo, cuándo y dónde

Inteligencia emocional para empresas |ICBC
El concepto de inteligencia emocional surgió en los últimos 20 años como consecuencia de algunos desarrollos que se han producido en Estados Unidos, principalmente con médicos que empezaron a estudiar qué pasaba con las emociones y el cerebro. Tiempo después, el psicólogo y autor Daniel Goleman puso su libro sobre todos los escritorios de managers y escuelas de negocios estadounidenses, de modo que surgió la tendencia sobre este tema. Se han realizado múltiples estudios que demuestran que la inteligencia emocional es mucho más decisiva que la racional para alcanzar resultados y enfrentar desafíos, principalmente, si éstos involucran estrés, cambios y personas”, explica Ignacio Bossi, facilitador corporativo y director del Programa Ejecutivo de Inteligencia Emocional de la Universidad del Cema (UCEMA) en el que se integran diversas miradas que abordan el tema, como la Neurociencia, la Psicología, el Coaching y los aportes de Goleman.
 
Porque si bien es cierto que esta capacidad idealmente debería aprehenderse en la infancia (en la actualidad esto es más habitual, ya que tanto padres como escuelas tomaron consciencia de su importancia), si en la adultez necesitás profundizar más la adquisición de habilidades y herramientas para reconocer y controlar de manera más saludable y eficiente tus emociones, vale la pena realices algún curso, taller o lectura acerca de la temática.
 
Si sos empresario –e incluso si no lo sos- deberías trabajar tus emociones por dos motivos, tal como enumera Bossi:
 
1) Porque evita que acumules estrés en tu día a día.
2) Para alcanzar lo que se denomina serena ambición. Esto es, “vivir sereno con lo que no puedo cambiar y ambicioso con lo que sí puedo”, casi una definición de la felicidad.
 
“Un empresario tiene el plus de que los desafíos organizacionales y de mercado aceleran los procesos de estrés. Este tipo de inteligencia, entonces, puede ser una herramienta para enfrentarlo y no llegar a tener problemas adicionales que devienen cuando se hacen crónicos”, indica el especialista.
 
Pero también es clave ser inteligente emocional porque, como líder, te permite dirigir a tu equipo de un modo eficiente, “y construir entre los miembros compromiso y entusiasmo”.

Indicadores para no ignorar

Hay señales que no deberías dejar pasar por alto que dan cuenta de que no aplicaste la inteligencia emocional y que sería bueno desarrollarla:
  • El malestar físico. El cuerpo es el que suele obligarte a hacerte cargo de lo que te está pasando, precisamente a partir de dolores o padecimientos específicos.
  • El malestar emocional. Aparecen también como síntomas de que algo no anda bien y como modos de llamarte la atención.El miedo, por ejemplo, reporta que no tenés los recursos para enfrentar un desafío. “Lo que te dice es: achicá al desafío o ampliá tus recursos. O, incluso, te invita a pedir ayuda y a repensar si no estás viendo ese reto demasiado grande. Cuando uno no atiende al miedo, puede transformarse en pánico y todo se complica”. 

Beneficios indiscutidos

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La inteligencia emocional:
  • Te permitirte registrar tus emociones y gestionarlas.
  • Te da la posibilidad de desarrollar un vocabulario para poner en palabras sentimientos y sensaciones. 
  • Te da la oportunidad de empezar a entender el proceso en el cual las emociones suceden. 
  • Te invita a que te veas como protagonista de tu vida emocional.
  • Aumentar la motivación y ayuda a alcanzar las metas.

Tres momentos clave

Tener inteligencia emocional es poder responder en tres aspectos de tu vida emocional que Bossi describe del siguiente modo:

1) Pico emocional: es cuando tus emociones se exacerban.
2) Momento post-emocional: cuando la emoción ya no es tan fuerte, pero el malestar se mantiene. Es tiempo de que te hagas preguntas.
3) Estados emocionales: metafóricamente es la música que te acompaña todo el día. Es un estado que, de algún modo, representa la oportunidad de que realices cambios en tu vida.

Víctima o protagonista

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Son múltiples los recursos que aporta la inteligencia emocional para que puedas llevar un mejor nivel de vida. En ese sentido, Bossi destaca que las emociones ocurren, tal como lo demuestra la neurociencia, en el cerebro. Es éste, y no el corazón, el que interpreta los hechos y le asigna emociones de bienestar o malestar. “Comprender esto puede llevarte a desafiar esas interpretaciones antes que el evento ocurra o en el momento post-emocional”. Te permite dejar de considerarte víctima emocional de algo o de alguien, porque “nunca es el evento el que dispara la emoción, sino el sistema interpretativo de cada persona el que la construye”, afirma el especialista.

A partir de ahí, se desarma el argumento que te llevaba a acusar a alguien por lo mal que te sentís. La inteligencia emocional se trata de poder hacerte cargo, entre otras cosas, de que lo importante no es cómo sean o actúen las personas con las que te relacionás, sino lo que vos hacés y cómo reaccionás ante eso.

“Por supuesto que cuando las emociones se disparan, lo hacen en 150 mili-segundos, entonces, no podés detenerlas. Es necesario, para eso, entrenar esa capacidad con anterioridad.  De ahí, la importancia de la serena emoción: poder asimilar cualquier situación y aceptar las posibilidades que surjan de ella”, admite Bossi. 


Tratá de vivir tus emociones de manera inteligente, valiéndote de herramientas y recursos que te permitan transitar la vida con mayor armonía. Si sentís que te haría falta una ayuda, no dudes en pedirla de manera directa o a partir de alguna lectura o curso sobre la temática. Eso también es un rasgo de inteligencia emocional.

¡No quedan dudas, las emociones controladas atraen los resultados esperados! Por este motivo, te acercamos nuestra propuesta ICBC Sueldos para empresas, una decisión inteligente para que sigas creciendo en lo que hacés.