Comunicación efectiva,                            una habilidad necesaria

Comunicación efectiva,                            una habilidad necesaria

Cursos, herramientas y consejos para transmitir y entender los mensajes con claridad. Nunca es tarde para lograr interactuar correcta y eficazmente.

 

 

Cuando conversás con alguien, escribís o leés un correo electrónico o un mensaje de WhatsApp, te estás comunicando. Lo importante es que tengas en cuenta las particularidades de cada situación comunicativa para poder sacarle el mayor provecho y alcanzar el mayor entendimiento posible.
 
Si te suele pasar que no te entendieron lo que quisiste decir, tomaron mal algo que comentaste sin mala intención, o si fuiste a un encuentro en un horario cuando en realidad era en otro; sería bueno que reflexiones acerca del modo en que te estás comunicando. Es probable que precises ajustar el contenido de tus mensajes o tu modo de transmitirlos.

 

 

 

 


Aprender es el camino

Una buena idea es que participes de cursos de comunicaciones efectivas. Suelen ser breves, prácticos y valiosos. La UTN Buenos Aires ofrece uno online, de un mes de duración, a cargo del abogado y  Mg. en Dirección de Empresas, Claudio Fernández, quien además está a punto de finalizar un master en Coaching y programación neurolingüística.
Fernández señala a ICBC que “todo es comunicación. No sólo la que podés tener con tus compañeros de trabajo, sino también cuando conversás o te relacionas de algún modo con alguien en la calle”. Asimismo, señala que hay tres niveles del lenguaje:

  • El verbal: es tanto el lenguaje oral, como el escrito.
  • El paraverbal: tiene que ver con el modo en el que decís lo que decís, si con alegría, desánimo, enojo o con énfasis.
  • El gestual o corporal: tiene más efecto, porque es el que más impacta en el destinatario. 

 

Todos son importantes porque influyen directamente en el modo en que se comprende el mensaje que quieras dar, o que estés recibiendo.

En definitiva, la “comunicación efectiva es una habilidad que todos deberíamos tratar de incorporar”, reflexiona Fernández, quien advierte que, en el proceso de comunicación, suele haber trabas, barreras, ruidos y vacíos que dificultan el verdadero entendimiento e interpretación de los mensajes. 

Es interesante que todas las personas tengan la disponibilidad “de desarrollar esta habilidad y de reflexionar acerca de ella, pensando que comunicamos siempre, pero con fallas. Y que, para superarlas, hay herramientas”. 

 

 

 

Escucha activa

La escucha activa es una condición esencial en la comunicación eficaz porque te permitirá confirmar si vos, la persona o el grupo con el que estás comunicándote, entendieron lo mismo. Su ausencia es uno de los problemas principales en toda interacción. Para lograr concretar la escucha activa es importante:
 
  • No interrumpir al que está exponiendo su idea, su opinión o argumento para que tenga la posibilidad de desarrollarla de manera completa. 
  • Tratar de no hacer juicios de valor sobre lo que el otro dice. La subjetividad es inevitable, pero lo ideal es evitarlo porque cuando eso ocurre, uno tiende a dejar de escuchar, a quitarle valor al contenido del mensaje y a llenarse de prejuicios.
  • Cuando detectás que hay huecos en la información, es decir, cuando percibís que faltan datos o te surgen dudas: es fundamental preguntar y repreguntar.
  • El último paso poder lograr una comunicación efectiva es confirmar que estás comprendiendo el mensaje o que a tu interlocutor le quedó claro lo que quisiste transmitirle. 

 

 

Claves para mejorar la interacción

Cada vez que tenés que dirigirte a alguien, ya sea de modo escrito u oral, y más allá de que sea un jefe, un compañero de trabajo, un amigo, un familiar o un total desconocido, es importante que tengas en cuenta las consideraciones necesarias para lograr tu objetivo: comunicarte de manera eficaz. Fernández revela las más importantes:
 

  • Empatía: es necesario que pongas foco en tu interlocutor. Es decir, tener en cuenta cómo es su forma de pensar, sus criterios, su manera de ser y de interpretar los mensajes. Todo eso tiene directa relación con su historia familiar, laboral, personal y demás aspectos. Mientras más sepas acerca del destinatario y puedas adaptar o construir el mensaje para él, más efectiva será la comunicación entre ustedes. Porque, en definitiva, lo que querrás es que el mensaje sea recibido e interpretado exactamente como pretendés al trasmitirlo.
  • Persuasión: es importante aprender algunas formas de persuasión porque, normalmente, cuando nos comunicamos, es para solicitarle a una persona o a un equipo que realice una tarea en particular, y para ello, nada mejor que despertar en el otro el interés por hacerlo, que lo que realice sea por voluntad y no por imposición. En este punto también es clave aprender a generar un clima de respeto y de confianza que permita al otro expresar preguntas e ideas. 
     

 

 

  • Evitar mensajes incompletos: no deberías dar por sentado que hay información obvia. De forma inconsciente es muy habitual creer que la persona con la que nos estamos comunicando está pensando en lo mismo que nosotros. Cuando se da un mensaje incompleto, se forman vacíos -o lo que Fernández denomina “blanco sonoro”- que tienden a ser completados por la otra persona y, lo más probable, es que lo haga con datos erróneos. Ahí surge la confusión.
  • Asertividad: tiene que ver con escuchar y darle lugar al receptor para que se exprese, pero también con asegurarte de que él también te tiene en cuenta. Eso es fundamental porque, sobre todo en el ámbito laboral, no deberías ocupar un lugar agresivo en el que te imponés al otro, ni un lugar de sumisión o pasividad en el que te sometés a la voluntad del otro. Esas posturas quitan riqueza a la interacción. 

 

 

Ser conscientes de qué y cómo comunicamos es fundamental para mejorar la relación con quienes nos rodean, como así también evitar los malos entendidos, las confusiones y la ineficacia en los mensajes. Seguí nuestros consejos y anotate en un curso de comunicación efectiva, que es una herramienta que deberías aprovechar y que puede ser un gran impulso en tu desarrollo profesional.  ​