Cavas eléctricas para vinos: ¿cómo elegir la ideal?

Cavas eléctricas para vinos: ¿cómo elegir la ideal?

En el mercado se ofrecen numerosos modelos para tener los vinos a buena temperatura y bien estibados. Qué tener en cuenta antes de adquirir uno de estos equipos para el hogar.

¿Cómo elegir una cava de vinos ideal para mi hogar?
Una de las preguntas más recurrentes por parte de los consumidores de vino, está relacionada con la forma más eficaz de estibar botellas en casa. Y, en este punto, las cavas refrigeradas no han parado de ganar presencia en el hogar. 

En tiempos en que la sofisticación del consumo va en aumento, la proliferación de cavas está a la orden del día. 

Sucede que, hasta hace unos años, sólo podían verse en restaurantes o en muy pocos hogares. Sin embargo, en la actualidad se consiguen todo tipo de modelos y a partir de un amplio abanico de precios. 

Esa multiplicación de la oferta es una consecuencia directa de dicha sofisticación. Y es así como las cavas han pasado a ser, en muchos casos, un electrodoméstico más en los hogares de los argentinos. 

En medio de esta expansión que muestra la oferta y también la demanda, surge una pregunta inevitable: ¿cómo elegir la cava ideal? 

Para ello, hay que analizar algunas de las variables clave que son las que sirven para determinar por qué tipo de modelo decidirse.

¿Cómo elegir una cava de vinos ideal para mi hogar?
Las cavas de grandes dimensiones y con buena capacidad pueden resultar tentadoras para tener en casa, pero antes hay que preguntarse qué tipo de vinos son los que se piensan estibar.
Salvo consumidores avezados, que son propietarios de grandes colecciones, en la Argentina no está instalada la cultura de la estiba extensa o la de guardar diferentes añadas de un mismo vino para luego poder realizar una degustación vertical. 

Por eso, un punto clave es, antes de adquirir un equipo, qué función se le va a dar. 
Si el objetivo es no apuntar a grandes períodos de guarda y simplemente tener los vinos listos y a la temperatura justa para descorchar durante un almuerzo o una cena, entonces se podrá optar por unidades de menores dimensiones. Esto es así dado que los vinos en general irán rotando. 
El problema, marca Carolina Garicoche, brand ambassador del Grupo Peñaflor, es optar por cavas demasiado chicas. Para la experta, estos equipos "no tienen mucho sentido". 

El riesgo es que se opte por empezar a dejar en la cava a las etiquetas que requieran un cuidado más especial, perdiendo así el espacio para tener a buena temperatura los vinos que se van a consumir durante la semana. 

 

¿Cómo elegir una cava de vinos ideal para mi hogar?
En paralelo, si la capacidad de estiba de la cava se piensa en función de aquellos vinos con un poco más de potencial de guarda y que efectivamente no vayan a ser consumidos en el corto plazo, entonces hay que optar por modelos de mayores dimensiones. 

Así, si se piensa en guardar botellas por tiempos más prolongados, será conveniente apuntar a equipos con capacidad a partir de las 50 botellas. 

Esto permitirá mantener bien conservados aquellos vinos que no se consumirán de manera inmediata y también, habrá cierto margen para ir rotando botellas para ser descorchadas en el corto plazo. 

El otro punto importante a la hora de elegir una cava es el tipo de motor. 

En general, los equipos más económicos y pequeños cuentan con un sistema denominado “peltier”, que consiste en tomar el aire del exterior y bajarle la temperatura. 

Es importante tener en cuenta dónde se va a ubicar la cava en casa porque, en lugares muy calurosos, los equipos más económicos pueden llegar a ser menos eficientes en el control de la temperatura. 

A esto se suma que siempre conviene adquirir cavas de marcas reconocidas, porque hay materiales que con el tiempo tienden a fallar, como sucede con los burletes, uno de los puntos débiles en este tipo de aparatos. 

Como contrapartida, las cavas más preparadas vienen equipadas con un motor compresor, muy similar al de la heladera convencional, garantizando así una mejor performance y un mejor rendimiento. 

En paralelo, otro punto crucial es la humedad. Los modelos más económicos y de marcas no reconocidas, con el tiempo, pueden fallar al mantener los niveles de humedad adecuados.  

Se trata de un factor vital para que un corcho no se reseque y así evitar un mayor paso de aire, que es uno de los principales enemigos del vino, dado que termina alterando sus condiciones organolépticas, especialmente a lo largo del tiempo.

En paralelo, Garicoche considera importante, especialmente para quien tenga una selección amplia de estilos de vinos, evaluar la posibilidad de contar con una cava distintos niveles de temperaturas, una opción que en general no se presenta en los modelos más chicos.

Si bien puede haber diferentes criterios, en general los espumantes se consumen en un rango que va de los 6 a los 8 grados, mientras que en el caso de los blancos, puede ir de los 6 a los 9 grados. En el caso de los tintos, dependerá de los estilos, pero en general va de los 12° a los 16°. 

Más allá de estas cuestiones técnicas, la realidad es que las cavas para vinos visualmente pueden otorgar un plus a nivel estético para darle más estilo a un ambiente. 

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