El dormitorio perfecto para un descanso reparador

El dormitorio perfecto para un descanso reparador

Si querés dormir bien, tenés que hacerlo en un espacio adecuado. Factores decorativos, lumínicos, mobiliarios, tecnológicos y ambientales que hacen la diferencia.

Para que al descansar realmente restaures tu energía y tu organismo se recupere, es importante que tu habitación te invite a hacerlo bien. 

Asegurate de dormir al menos 8hrs, así mejorás tu calidad de vida y tu salud. Se estima que hasta un 45 % de la población sufre de inconvenientes que perturban su sueño o la calidad de éste. Para que disfrutes de ese momento placentero, te brindamos las siguientes recomendaciones.

¿Por qué es importante?

Descansar bien es clave para poder estar activo y saludable, mental y físicamente. Tal como explica la doctora Mirta Averbuch, Jefa de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, en una columna de opinión que realizó con motivo del día mundial del sueño “mientras dormimos el cerebro permanece activo para reparar y reponer nuestro organismo, serenar nuestra mente, estabilizar el humor y afianzar la memoria y el aprendizaje, entre otras cosas. Mientras dormimos, obtenemos los nutrientes para una vigilia saludable”. Allí también señala que, cuando no descansás bien, empeora tu capacidad para prestar atención, para recordar y aprender, así como otros efectos a largo plazo.

Condiciones ambientales

La importancia de descansar bien - Cómo acondicionar mi dormitorio |ICBC

  • Mejor a oscuras: cuánto más oscura es la habitación, mejor. Lo ideal es tener persianas y cortinas y no olvidar cerrarlas antes de acostarse. También deberías evitar ir a dormir con dispositivos electrónicos, ya que sus luces podrían alterar tu reloj biológico.
  • Humedad: Si el ambiente está muy seco, es probable que te despiertes ya sea porque se te seca la boca, como porque se dificulta la respiración. Por eso, procurá que haya una humedad de entre el 50% y el 70%. Para lograrlo, los humidificadores son una buena opción, ya que contrarrestan la sequedad del ambiente, producto del calor estival o del que genera la calefacción. Hay una enorme variedad de humidificadores. En general, no miden el porcentaje de humedad (aunque algunos tienen un sensor que les permite encenderse o apagarse según se necesite). Para ello precisarías comprar un hidrógeno. De todos modos, no hace falta. Con que ventiles la habitación o instales un humidificador, es suficiente. 
  • Ventilación: es importante que no haya corrientes de aire cuando dormís, pero sí que exista una renovación para que no esté viciado el aire. Para eso, deberías abrir entre 10 a 30 minutos diarios las ventanas.
  • Temperatura: ni muy frío ni muy caluroso. Entre 16 y 22 grados en el ambiente es suficiente para descansar bien.
  • Lejos del ruido: si tu habitación da a la calle y por esta circulan colectivos; o si da al pulmón de tu edificio y tenés vecinos ruidosos, procurá instalar ventanales dobles para disminuir de manera considerable los sonidos que dificultan que llegues a las fases más profundas del sueño. También se recomienda dejar el teléfono celular lejos de tu habitación porque, aún cuando lo dejes en función vibrador, puede alternar tu sueño si te llegan mensajes, mails o alertas de apps. 
  • Pintura: colores claros y pasteles son los más recomendados para tu habitación. Pueden ser tonos de verde, celeste, amarillo o rosa, si lo que querés es sumar color sin perturbar el descanso.
 

Claves para equiparla

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Elegir los muebles y adornos adecuados para tu habitación te ayudará a terminar de convertirla en un espacio que le dé la bienvenida al sueño reparador. 

  • Cama: debe ser firme pero no dura; lo ideal es que se amolde a tu columna vertebral. Hay colchones con resortes individuales que, entre otras ventajas, permiten que vos no percibas los movimientos de quien duerme a tu lado. En cuanto al tamaño del colchón, si es amplio puede brindarte mayor espacio para descansar en la posición que quieras, pero realmente no es algo que afecte la calidad del sueño.  Lo que sí es importante es que lo gires una vez al mes.

Almohada: tenés que elegir una que te sea cómoda. Tan sencillo y complejo como eso. La idea es que puedas mantener la cabeza en una posición normal, en línea con el cuello, de forma tal que éste no deba levantarse demasiado ni inclinarse hacia abajo. Debería ser una almohada más bien baja y blanda, pero no demasiado. Las llamadas inteligentes tienen memoria y se van adaptando al peso y forma de tu cabeza. Son las que tienen en su interior espuma viscoelástica.

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  • ​​Tecnología inoportuna: lo ideal es no tener televisión en la habitación. En caso contrario, no se recomienda que te quedes dormido mientras funciona, así como tampoco con otros dispositivos prendidos. De hecho, desde el servicio de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro explican que las luces azules que aportan los equipos tecnológicos y la iluminación LED “bloquean la curva de sueño y crean un tipo de insomnio conocido como tecnológico”. 
  • Textiles: es conveniente evitar tejidos sintéticos, almohadones de pluma o alfombras, porque pueden generarte alergia. Lo mejor será colocar ropa de cama 100 % de algodón, lino o seda.
  • Aromaterapia: podés aplicar algunas fragancias suaves a tu almohada o en la habitación en general. La lavanda o el eucalipto pueden ser buenas opciones de fragancias para estimular un buen descanso. Se pueden aplicar con difusores, a través de hornitos de aceite (no dejarlos prendidos durante la noche) o velas aromáticas (encendelas un ratito antes de irte a dormir).

Si aplicás todos estos consejos, seguramente empezarás a dormir mejor. No te pierdas la oportunidad de, con sencillos cambios, tener una habitación lista para un descanso reparador. Dulces sueños.