Feng shui, la técnica para redecorar tu casa en busca de armonía

Feng shui, la técnica para redecorar tu casa en busca de armonía

Compartimos los secretos de una sabiduría milenaria para que sepas cómo reordenar muebles y objetos y lograr alegría y prosperidad. Consejos prácticos para empezar hoy.

El Feng Shui es “el estudio que trata de la organización de nuestro entorno para mejorar nuestra calidad de vida”, según define concretamente Terah Collins -especialista y fundadora de la escuela occidental que enseña la disciplina- en su libro Feng Shui, habitación por habitación, que en Argentina va por su 12ª edición. 
Una técnica que “observa las relaciones entre las fuerzas visibles e invisibles de la naturaleza” para que el hogar esté en armonía con su entorno. De hecho, antiguamente se trataba, fundamentalmente, de adaptar el jardín de la casa. En la actualidad, como la vida urbana dificulta la conexión con el medio ambiente, se toma la sabiduría del feng shui para aplicarla puertas adentro e intentar, a través de la decoración y de la disposición del mobiliario, equilibrar la energía que circula por la casa. 

Armonía en el ambiente


Si te gustaría reorganizar tu hogar en función de la sabiduría del feng shui, es importante que, tal como nos explica el argentino Marcelo Viggiano, biolólogo, diseñador de interiores, conferencista, autor de libros sobre la temática y director de la Escuela Hispanoamericana de Feng Shui, es esencial que los ambientes no se vean atestados de cosas. “Tiene que haber espacios libres ya que la energía chi se estabiliza cuando encuentra espacios abiertos. El lugar vacío, entonces, es importante”, recalca el especialista. Sería aconsejable que:

  • No abarrotes los ambientes de muebles y objetos.
  • Trates de deshacerte de todo lo que no te guste, no uses o no necesites. 
  • Siempre le des prioridad a la seguridad y la comodidad, por sobre la estética. 
  • Procures mantener todo ordenado: el caos sólo va a deteriorar la energía de tu casa.

Los cinco elementos

También deberías saber que las personas estamos constituidas por cinco elementos según el feng shui. Estos son: la madera, el fuego, la tierra, el metal y el agua. Para que tu casa promueva bienestar y felicidad, es esencial que vos y tu familia estén presentes en todos los ambientes de modo equilibrado.
Con el fin de que comprendas cómo y por qué hacerlo, Collins lo explica sintéticamente: 

Feng Shui - Consejos prácticos para el hogar | ICBC

Madera: fomenta la intuición, la creatividad, la flexibilidad y la expansión. Si se encuentra en abundancia en un ambiente, puede “abrumar o hacer que el peso de la responsabilidad parezca mayor, mientras que, si escasea, puede estancar y dificultar el flujo de la intuición y la creatividad”. Plantas y flores, muebles, tapicería, cortinas, estampados floreados, cuadros de paisajes y tonos azules y verdes son objetos y colores ligados a la madera.
 
Fuego: “activa cualidades de liderazgo y enciende relaciones emocionales saludables”. Si está muy presente, puede “estimular la agresividad, la impaciencia y la conducta impulsiva”; mientras que si está visible, “puede provocar frialdad emocional”. El elemento está en la iluminación (incluso con velas); el cuero; las mascotas; cuadros de personas, animales, amaneceres y fuego; y tonos rojos, rosados, anaranjados o castaños.
 
Tierra: potencia la fuerza física, la sensualidad, el orden, la practicidad y la estabilidad. Demasiada tierra en una casa crea una atmósfera adusta o conservadora, mientras que su falta conlleva inestabilidad y caos. El elemento está representado en adobe, ladrillos y tejas; en cerámicas o elementos de arcilla; formas cuadradas o rectangulares; cuadros de paisajes desérticos o campos de cultivo; y en tonos amarillos y ocres.
 
Metal: mejora la agudeza mental, la independencia y la concentración. En exceso desarrolla tozudez, falta de trabajo en equipo y de compromiso. Está presente en objetos de toda clase de metal, en cementos, mármoles y losas; en cuadros y esculturas creadas con ese material; en formas circulares y arqueadas, y en el blanco y los tonos pasteles.
 
Agua: “favorece la espiritualidad, la inspiración, la relajación y la capacidad de fluir”. Demasiada cantidad puede provocar dispersión y disminuir la productividad; mientras que la falta de ella puede causar estrés, rivalidad y ansiedad. Este elemento está en fuentes naturales o artificiales de agua; en superficies reflectantes como cristales tallados, vidrios y espejos; en formas asimétricas y en cuadros con su imagen.
 

 

 

Consejos prácticos

 

Para saber, entonces, cómo redecorar tu casa y convertirla en un lugar más afable, saludable y próspero, tendrás que concentrarte en tres ambientes en particular: la entrada, la cocina y el/los dormitorios. Viggiano nos orienta a partir de las siguientes recomendaciones:

La entrada

Feng Shui para la entrada | ICBC

Símbolos de protección: en China es habitual colocar ante la puerta leones o perro de Fou, por considerarlos protectores. En Occidente cumpliría la misma función una imagen religiosa o algún otro objeto que te inspire seguridad. Es válido colocarlo tanto del lado exterior como detrás de la puerta, en el interior del departamento.  

Amplitud: como el ingreso a tu casa es la entrada principal de energía, hay que tratar de que esté despejado. Es decir que, al entrar, uno sienta que puede circular y fluir con comodidad. Así que intentá que no haya obstáculos, ni demasiados objetos, ni que la puerta al abrirse golpee contra algo. 

Efecto visual: si no tuvieras demasiado espacio, podés colocar espejos para generar una sensación de amplitud. Eso sí, no deben estar justo frente a la puerta. Una ubicación privilegiada sería en los laterales. 

 

Buena iluminación: si bien en todos los ambientes de la casa la luz natural es clave, en la entrada es esencial. Incluso es válido colocar fuentes de luz artificial. Lo importante es que no sea un espacio lúgubre, ya que la idea es que el recibidor -no por nada se lo denomina así- dé la bienvenida.

Objeto protagonista: es recomendable que lo primero que se vea al ingresar a tu casa sea algo bonito. Pueden ser fotos de tu familia, un cuadro que te guste especialmente o una planta, entre otros ejemplos. También podés pintar una pared con un color vivo y que te identifique. 

Cada cosa en su lugar: es ideal que un instante después de entrar uno sea invitado, a partir de la presencia de un perchero o placard, a dejar su abrigo o cartera. Si además se pudieran dejar los zapatos, mucho mejor. Se trata de hacer una pequeña pausa antes de continuar circulando con la energía que uno trae de afuera. Sobre todo hay que evitar entrar directamente al dormitorio con ella, para no desarmonizar un espacio tan importante.

La cocina

  • Energías en pugna: su importancia depende de cuánto se use este ambiente. Como en los demás, debe haber presencia de los cinco elementos. Como en la cocina sobre todo hay agua (el espacio donde se lavan los platos y la heladera) y fuego (las hornallas), es fundamental que ambos elementos no estén cerca ni enfrentados. Es que el fuego se vincula con la alegría, el entusiasmo y los eventos felices. Si está a poca distancia del agua, se cree que la casa y la pareja que en ella habitan puede ver disminuida su felicidad. Por lo tanto, las cocinas con las llamadas islas no son recomendables.
  •  Equilibrio: es una buena idea que no falte un toque de verde en tu cocina. Si pueden ser plantas (y naturales), mejor. Sino, cualquier otro objeto o pared que aporte ese color. Es que el verde armoniza el agua con el fuego. Incluso si no pudieras evitar que las hornallas estén ubicadas frente a la heladera o a la canilla, la presencia del color verde y de elementos de madera -como un juego de cubiertos, el pimentero, tablas para cortar la verdura o adornos-, entre otros ejemplos hechos con ese material pueden contrarrestar y equilibrar las energías. También colaboran los colores amarillos, el crudo o, inclusive el blanco.
  •  División de roles: si tenés el comedor diario incorporado a la cocina, es importante que la mesa tenga una iluminación diferente, propia. El objetivo es separar las funciones. Porque la cocina es sinónimo de actividad, movimiento y trabajo. Mientras que el comedor está asociado a un momento de relax y pasividad. Entonces, si ambos espacios están demasiado integrados, eso no favorece a que las personas se despeguen completamente de esos dos momentos energéticos contrapuestos.  

El dormitorio

  • La cama: su posición es el dato fundamental que tenés que considerar. En definitiva, en ella pasás entre seis y ocho horas diarias y, al dormir, es cuando estás más vulnerable a las energías.  
  • Orientación: preferiblemente, entonces, deberías ubicarla orientada hacia una pared sin ventanas y sin estar en línea con ninguna puerta por la que puedan entrar o salir otras personas. Es decir, ni la de entrada a la habitación ni la del vestidor. Sí en línea con las puertas del placard o ropero. 
  • Techo: sobre la cama es preferible que no haya vigas grandes u objetos contundentes, como un ventilador de techo o una araña pesada.
  • Espejos: pueden estar en la habitación, pero es importante que, al acostarte, no te veas reflejado en ellos. Se cree que podría afectar a la salud.

Recomendaciones extras


1. Si bien no es un dato esencial a tener en cuenta, dentro de tus posibilidades, intentá instalar el televisor en un mueble con puertas. Es un detalle que te permitirá resguardar la energía armoniosa de tu dormitorio o del living. Porque la televisión es luz, movimiento y sonido.

2. Si trabajás en tu casa, es clave que no lo hagas en tu habitación porque, de ese modo, mezclás trabajo con descanso e intimidad, lo cual no es recomendable. Hay ciertos sectores de la casa en los que hay energía próspera para hacerlo. Ubicarlos depende de los puntos cardinales. Particularmente este año, esos espacios se hallan al Este. Así que primero deberías ubicar, parado en la entrada de tu casa o departamento, el Este y, a partir de allí, descubrir cuál podría ser ese ambiente más indicado para trabajar.

3. Para el living, que es el espacio de la casa más apto para la comunicación, conviene elegir colores cálidos como el salmón, tonos de naranja y rojo. Son mejores que el negro, el azul y el blanco. 

4. Si podés, disponé de tus sillones de tal manera que formen una “L” o una “U”, de modo que exista una invitación tácita a relacionarse y comunicarse entre los presentes. Si están en línea y frente a la televisión, por ejemplo, no hay una energía apta para el diálogo y el encuentro. 

 

Así, la energía que circula por tu casa impacta en tu calidad de vida según el feng shui; de modo que no esperes más para reorganizar y redecorar tus ambientes. Ya sabés cómo hacerlo. Sólo resta que lo intentes.

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