Entrevista a Isela Costantini

Entrevista a Isela Costantini

Por Mariana Arias

“Hoy me toca pensar en mi propia transformación”

Isela Costantini nació en Brasil y, a pesar de tener padres argentinos (de San Juan) y vivir en el país desde hace años, todavía conserva algo del acento de su país natal. Se graduó en Comunicación Social en la Universidad Católica de Curitiba y realizó un MBA con especialización en negocios en Estados Unidos. Los primeros años de su vida estuvieron marcados por dos pilares: el estudio y el deporte. Sus padres se tomaban pocas veces vacaciones, así que su universo estuvo siempre más cerca del esfuerzo y la necesidad de alcanzar metas cada vez más altas. “Mis padres tenían muy claro lo que querían para mí y mis hermanos: primero el estudio, segundo inglés y tercero el deporte”, asegura.

Fue la primera mujer en ocupar la presidencia de General Motors Argentina y lo hizo sin atajos, pasó por todas las posiciones que le dieron un conocimiento profundo de cada área, fundamental, según ella, para ocupar luego un lugar jerárquico con conocimiento y a conciencia. Luego vendría el paso de la actividad privada a la pública, cuando se puso al frente de Aerolíneas Argentinas.

El trabajo fue su obsesión y el foco durante años de su vida. Hoy vive una transformación que la tiene ocupada en el placer, en saber qué es lo que más disfruta y tomar ese deseo sin culpa. Sus experiencias la llevaron a entender que es necesario ser consciente de lo que queremos y para eso es imprescindible conocer las consecuencias que puede traer esa elección. Intuitiva, reflexiva, cálida y dispuesta a seguir creciendo como líder. Su libro Un líder en vos encabeza el ranking de los más vendidos.

 

M: ¿Cuánto te ha costado encontrar el placer?
Isela: Eso fue difícil, mi placer estaba en el trabajo. El desafío era identificar esas emociones, entender el verbo disfrutar, permitírmelo no fue tan fácil. Es parte de mi aprendizaje de hoy.

 

M: ¿Un líder nace o puede construirse a sí mismo como líder?
Isela: Creo que son las dos cosas. Es fantástico tener esas características de liderazgo desde siempre, poder ser un líder nato. Pero creo en quienes quieren desarrollarse como líderes. Muchas veces uno ve chicos que tienen un gran talento pero no quieren esforzarse, no tienen disciplina, y ese talento queda desperdiciado porque no lo terminan de expandir, de potenciar. Si quieren algo y tienen las características innatas tienen que desarrollarlas con esfuerzo y trabajo. Y el que no tiene esas características naturales le va a costar un poco más, pero si lo quiere trabajar lo puede hacer. El líder se puede hacer a sí mismo.

 

M: ¿Vos tenías los rasgos de un líder natural o te construiste a vos misma como tal?
Isela: Las tenía en parte, pero trabajé muchísimo. Siempre quise mejorar, busqué en qué desarrollarme mejor y tuve conciencia de mis imperfecciones, entendí que la humildad es un factor importante.

 

M: Cuando llegaste a la automotriz General Motors ocupaste todos los puestos hasta llegar a la dirección.
Isela: Siempre pensé que si iba pasando por todas las áreas iba a poder aportar mucho más. Eso me dio herramientas, y el día que llegué a ser presidenta de General Motors para Argentina, Paraguay y Uruguay ya estaba preparada para dirigir esa orquesta de talentos de la compañía.

En su libro, Isela Costantini asegura que todos tenemos miedos y que creamos nuestra propias barreras, pero como líder sintió y vio desde muy temprano que algunas personas se ponen en el lugar de víctima como si estuvieran en inferioridad de condiciones o fuesen incapaces de crecer para ocupar una posición interior.
 Entrevista a Isela Costantini por Mariana Arias   

M: Te reís un poco de la expresión “Techo de cristal” cuando hablamos del tope que nos ponen a la hora de crecer profesionalmente a las mujeres en las empresas o en cualquier espacio profesional en el que dominan los hombres.
Isela: 
Me hicieron una vez esa pregunta y me imaginé un techo de vidrio y me di cuenta que ese techo, al ser de vidrio, se puede romper. Dije: “Es de cristal, eso significa que se rompe con un golpe de martillo o con una piedra”. Creo que a veces nos victimizamos, es más fácil creer que el otro nos pone un techo, en vez de pensar que no tenemos la capacidad para seguir avanzando. No sirve hacernos las víctimas. 

 

M: Sería poner el problema en el otro.
Isela: 
Igualmente, a veces es difícil crecer para las mujeres. Hay una década, entre los 25 y los 35 en la que se presentan dos momentos difíciles: el primer embarazo y la primera promoción. Y hay que analizar y entender que una promoción no depende sólo de mi esfuerzo, hay muchos factores que inciden: el contexto, los pares, los competidores, la situación de la empresa y del país. En cambio, el embarazo depende de vos como mujer, es un tiempo personal, una elección propia. Ahí se produce una dualidad entre enfocar en el trabajo y el esfuerzo para romper el techo de cristal o dedicarse a la familia. Creo que ese es un desafío de las empresas: entender que las mujeres no deberían sentir que tienen que elegir entre la maternidad o su crecimiento profesional.



 

 

M: También las mujeres creemos que somos “la mujer maravilla” y que podemos todo, y a veces hay que elegir.
Isela:
 Por eso arranco mi libro con la pregunta: “¿Quién soy?”. Nosotras nos olvidamos a veces por dónde pasa nuestra realización personal. Tengo que poder decir: “Yo me realizo trabajando pero también quiero tener a mi familia”. Es ahí cuando realmente uno tiene que hacer negociaciones internas. Preguntarse ¿qué puedo ceder en pos de mi realización personal? ¿Qué depende de mí y qué depende de otro? Ceder para entender cómo se arma la armonía. Ceder y no frustrarse con eso. 

Isela habla de ceder desde un lugar consciente sin que eso angustie o enferme, sino hacerlo para lograr un equilibrio y soltar lo que realmente puede dejar de lado sin costos internos. Para ella es importante saber quién es una, pero además entender cómo la miran los demás. “A menudo, me preguntan: ¿vos te preocupas por lo que dicen los demás? Y sí, me importa lo que piensan los demás, porque necesito estar en sintonía. Vivimos en una sociedad con diferentes tipos de personas, algunos elegidos, otros no”, reflexiona Isela. 
 

M: ¿Qué hace uno con lo que piensan los otros?  
Isela: 
Busca la armonía. En la década del 80 conocí a Ismael Quiles, filósofo jesuita, un referente de la cultura oriental. El habla de la importancia de conocerse a uno mismo y de entender que todos los días cambiamos. Recibimos infinidad de estímulos y esos estímulos  transforman nuestra forma de ver el mundo, de realizarnos o de entender la felicidad o la tristeza. Por eso es importante ser consciente y aceptar esos cambios. Hay situaciones que me pasaron y que ojalá no me hubieran pasado, pero quizás también sirvieron para fortalecerme. Para darme más experiencia. Para ser mejor persona.

 

M: ¿Cómo viviste el cambio de la actividad privada a la actividad pública cuando te convocó el actual Gobierno para ponerte al frente de Aerolíneas Argentinas? 
Isela:
 Uno toma decisiones en tres niveles. De manera racional: pienso en las ventajas y desventajas. Con la emoción, uno puede vibrar si algo va a ser bueno o no. Pero hay decisiones que uno toma con el alma y cuando uno lo hace así, siente la certeza de que ese es el camino a seguir.

 

M: ¿Tomaste el puesto en Aerolíneas con el alma?
Isela:
 De manera racional nunca se me hubiera ocurrido dejar mi carrera en General Motors, una empresa a la que todavía amo, una empresa que me enseñó y valoró muchísimo. Fue una decisión más emocional. Yo sé muy bien manejar una empresa pero la exposición fue el primer shock, me convertí en una persona pública y no quería ser política, quería manejar una empresa. Cualquier decisión que tomaba para que la empresa creciera tenía un impacto político. Pero estoy segura de que Aerolíneas Argentinas puede ser una empresa viable.

 

M: ¿El cargo hace al líder o el líder es líder sin importar el cargo?
Isela:
 El líder es líder, no importa el cargo. El líder que entiende ese concepto se frustra menos y puede crecer más como persona. Uno no es el cargo que tiene, uno es lo que desarrolla como persona, como profesional. Claro que el cargo tiene una participación, un peso para ese desarrollo, pero no es todo.

 

M: Cuando eras más chica decías que “querer es poder” pero hoy cambiaste de opinión. ¿Cómo sería tu postura actual frente a los sueños?
Isela:
 Cuando era muy joven estaba segura de que “querer es poder”, con el tiempo me di cuenta de que tenía que saber qué quería realmente y para saber qué quiero tengo que saber qué implica conseguir ese sueño. A qué me voy a tener que enfrentar cuando llegue ahí. ¿Estoy lista para eso? Para entender lo que uno quiere tiene que entender cuáles son las consecuencias. ¿Por qué querés ser líder? ¿Por qué querés la mejor oficina, tener beneficios? ¡Ojo! Todo eso también va a implicar más responsabilidades, llevar adelante un equipo, trabajar más horas, más compromiso. Es importante entender qué viene con ese deseo al que quiero llegar.

 

M: ¿Estás en un proceso de transformación?
Isela:
 Hace varios años que me siento una persona de hacer y ahora me pregunto: ¿Soy lo que hago? Quiero empezar a pensar más en lo que disfruto. Estar con mis hijos, mi pareja y trabajar en lo que realmente me hace feliz. Siempre me enfoqué en transformar empresas, hoy me toca pensar en mi propia transformación.