Tips para una vida equilibrada

Tips para una vida equilibrada

Por Mariana Arias

Vivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.
Muchas veces conocemos a gente inteligente que nos sorprende con su manera de razonar, de transmitir su conocimiento, de resolver temas intelectuales o matemáticos con la velocidad de un rayo. Sin embargo, no es tan fácil encontrarnos con una persona a la que podemos reconocer sabia. Me refiero, cuando hablo de sabiduría, a un hombre o a una mujer que puede vivir en un exacto equilibrio o, al menos, buscarlo sin descanso. A ese ser que sabe vivir como predica, a aquel que conoce sus limitaciones y sus necesidades más profundas y puede ir hacia ellas aunque muchas veces le cueste llegar. El éxito profesional es irrenunciable, encontrar una pasión es un motor imprescindible para lograr dicho equilibrio, pero no es el único elemento. La felicidad cotidiana, genuina, simple, aquella que nos permita valorar el presente, cada instante de nuestras vidas, es otro factor relevante que sólo se consigue estando en equilibrio con todo lo que nos rodea.

Al vivir, a veces vamos a ciegas, no somos siempre conscientes de lo que estamos eligiendo. Luego de tropezar una y otra vez aprendemos a pensar antes de avanzar, a construirnos como queremos, con los elementos que nos configuran; y la vida se abre y nos regala un sentido, una dirección. ¿Qué me constituye? ¿Cómo me completo? ¿Cómo me cuido? ¿Cuáles son los puntos que quiero comprender emocionalmente para vivir una vida equilibrada? a

Vivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.
Compartir experiencias es una forma de volver a pensar lo que necesito y lo que quiero para mí. El descubrimiento de ciertas disciplinas puede tener el sentido exacto que necesitamos para vivir en el presente de la mejor manera, anticipando un futuro prometedor, en el que nos veamos más próximos a nuestra propia evolución. Conocer ciertos tips sobre alimentación, actividad física, prevención, autoconocimiento, puede ayudarnos a lograr un sabio equilibrio. Acercarnos a los afectos, la amistad y el arte en todas sus formas quizás nos enseñe cómo expandir nuestra creatividad y conectarnos con el amor.

Para iniciar este recorrido, que es absolutamente personal, quiero detenerme en ciertas estaciones. La primera, es el rescate de la meditación, una gran herramienta de contacto con nuestro ser, que disminuye el stress, nos conecta y prepara para el día poniéndonos en eje sólo con una práctica que puede llevar quince minutos y que siempre está para salvarnos en cualquier instante de tensión que interfiera en el trabajo, la vida emocional, la salud.

 

Vivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.

Según Gabriela Cosentino en su libro Health Coach, se puede meditar de diferentes maneras, el objetivo es estar conectados con nosotros mismos y aceptar lo que nos está pasando, ya sea interna o externamente. Es aprender a dejarnos fluir en la vida y estar centrados, para evitar quedar a merced de nuestros pensamientos y emociones, de personas o de ciertos acontecimientos. Hay muchas formas de hacerlo, te propongo explorar algunas como éstas: Meditar bajo el agua: concentrarte en el baño que estás dándote; el agua purifica, limpia, relaja. Aprovechar ese momento para desenchufarte y disfrutar. Sin pensar demasiado. Meditar con nuestros hobbies y pasiones: enfocar en un interés; crear nos permite focalizar en eso que estamos haciendo: subir montañas, la jardinería, coser, correr, cocinar, caminar, o cualquier otra actividad que nos ayude a estar en el presente. Meditar con una APP: más enfocado en la meditación. Se trata de tomarse un tiempo al levantarse, antes de desayunar, encender la APP, que puede ser Calm o Meditopia, y seguir las indicaciones que te concentran en la respiración a través de ejercicios con música para lograr estar en el presente más conectado con uno mismo. 

 

El cuidado de la salud es prioridad para vivir plenamente y la actividad física es un aspecto primordial para protegerla. Según la Organización Mundial de la Salud, es indispensable para estar sanos y cuidar nuestra vida. Daniel Tangona, especialista en entrenamiento, señala que los sistemas del cuerpo humano se deterioran con los años. El sedentarismo acelera ese proceso de deterioro, lo contrario lo mantiene en buen estado. La actividad física es fundamental porque produce un estado de bienestar psíquico, origina menores niveles de ansiedad y depresión, mejora el patrón de sueño, hace aparecer a la autoestima y contribuye a favorecer los vínculos sociales. La actividad física aumenta la secreción de una hormona llamada IGF1 que nutre a las neuronas de combustible para que funcionen mejor. En todo sentido es irremplazable. Lo mejor es elegir cuál es la que va con tu personalidad para poder mantener en el tiempo un trabajo absolutamente necesario para la salud: yoga, baile, musculación, caminar, running, pilates, tenis, golf, aerobox. Dos veces por semana es lo mínimo, no más de una hora. Buen humor y más energía para encarar la vida.

aVivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.
La alimentación tiene una importancia suprema en nuestra vida. Marina Borenstein investigó, después de pasar por una enfermedad, cuán importante es lo que decidimos comer para sanar y mantenernos en el mejor estado de salud. Asegura que “somos lo que comemos, no da lo mismo qué elegimos para nutrir nuestro cuerpo, no es lo mismo alimentar que nutrir” ¿Cuál es la diferencia? El alimento no tiene por qué tener valor nutricional, en cambio un nutriente lo es por definición. Por ejemplo: las galletitas, las golosinas o los snacks típicos de los cumpleaños no aportan valor nutritivo. Los alimentos son el vehículo natural a través del cual obtenemos las nutrientes que asimilamos mediante el proceso de digestión y absorción. Los mejores alimentos para mantenernos sanos son: los vegetales, las semillas, las legumbres, las frutas, los huevos, las carnes. Las nutrientes que traen estos alimentos son: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales, etc. Por lo tanto es necesario estar atentos, elegir nuestra alimentación, organizarnos para comer varias veces al día y que cada comida sea a conciencia.  

¿Cómo podemos comer mejor? En principio, sentirse conforme con lo que uno come, que nos guste, que sea un placer. Comer bien y sano no quiere decir que no puedas comer nada rico. Es muy importante no saltearse las comidas, mínimo cuatro veces al día. El desayuno y el almuerzo son las reinas del día. La merienda y la cena pueden ser más reducidas. A medida que se acerca la noche es mejor comer menos para dormir más relajado. La clave es incluir variedad de alimentos naturales, puros, limpios, sin procesar, sin químicos ni colorantes. Es bueno comer dulces pero sin azúcar refinada, que genera adicción y no aporta nutrientes. Tomar entre 8 y 10 vasos de agua por día. Aunque tomemos otros líquidos no dejemos de lado el agua. Comer frutas y verduras en todas las comidas: aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibras. El objetivo es comer lo que realmente necesitamos, una buena medida es hacerlo hasta cerca del 80% de nuestra capacidad, es decir, comer para alimentarnos y no hasta que no podamos movernos. 

¿Cuál es la combinación mágica? Cada plato debe tener: carbohidratos saludables (granos, legumbres, frutas, verduras), grasas (aceites de primera presión o extra virgen, palta, salmón, frutos secos) y proteínas (animal: carnes, pollo, o pescado; o vegetal como legumbres, quinoa, arroz yamaní o integral o mijo). Para poder adaptar una alimentación saludable al trabajo, al ritmo de vida que llevamos, la mejor solución es organizarse con tiempo, comprar los ingredientes y planificar las comidas más importantes del día. Tener a mano frutas, galletas de arroz, frutos secos. 

Vivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.
El té verde es una adicción cuando empezás a sentir sus propiedades. En un viaje a Japón empecé a incorporarlo de manera diaria. Cada vez que puedo tomo té verde. Varias veces al día. Es antioxidante, ayuda a controlar el peso y el metabolismo de la grasa corporal, es cardioprotector, ayuda a prevenir ACV, diabetes II e hipertensión arterial. Es perfecto.

Desde que Marina Borenstein me regaló su libro Paz, amor y jugo verde, adopté la costumbre de prepararme todos los días mi jugo verde. Los jugos verdes están hechos a base de vegetales, hojas verdes, pepino o apio, alguna fruta para endulzar, alguna raíz como el jengibre y uno o dos superalimentos como la spirulina o el wheatgrass. Estos jugos nos dan agua, fitonutrientes y oxígeno y nos ayudan a mantener nuestro ph en rango para que el medio interno de las células sea el ideal para no contraer enfermedades. Según Marina, son poderosos porque tienen clorofila que oxigena la sangre, necesaria para estar sanos. Además son riquísimos en antioxidantes y actúan sobre el rejuvenecimiento. Te mantienen la piel brillante, suave y tonificada.

Tanto el cuerpo como el alma necesitan de nuestra atención. Los afectos, tener tiempo para estar con quienes nos dan amor, contención y alegría es indispensable para sentirse equilibrado. Muchas veces vivimos sin pausa, trabajando a destajo, enfocándonos sólo en el crecimiento profesional o económico. Muchas veces no tenemos tiempo para ver a nuestros amigos, a nuestra familia y eso nos hace descender un escalón. Planificar salidas, una visita, un programa con nuestros seres queridos, con nuestros amigos, con nuestra pareja, son la forma de satisfacer y hacer que se desarrolle nuestra vida afectiva. Las relaciones amorosas son terreno fértil para que las emociones y los sentimientos promuevan nuestra felicidad. 

El hombre se ha preguntado siempre sobre la felicidad; siempre fue una preocupación cómo alcanzarla. El Doctor Daniel Lopez Rosetti en su libro Emociones y sentimientos, se pregunta: ¿Qué es la felicidad? Y asegura que es un sentimiento, entendido como una sensación de fondo, un estado de ánimo sostenido en el tiempo como consecuencia de la calidad de vida alcanzada. Alegría + calidad. La alegría es una emoción básica, en cambio la felicidad es un sentimiento, la consecuencia de emociones que perduran en el tiempo cuando hacemos un balance de nuestra historia vital. De la calidad de vida que hemos alcanzado. Resulta claro que contar con trabajo, tener amigos, un grupo social al que pertenecemos, seguridad, protección, salud, un lugar donde vivir, son las necesidades que en jerarquía ganan el primer lugar en la carrera hacia el bienestar. Pero si hablamos de las necesidades más elevadas del ser humano, aquellas que dan sentido a la vida, hablamos de las que vienen con el reconocimiento personal: la autoestima, las confianza, los logros, la libertad, y aquellas que recibimos de quienes nos rodean: el reconocimiento, la atención, el respeto, el afecto, el amor. 

Vivir consciente: Meditación, alimentación, ejercicio y constancia.
Cuando Sócrates planteó “Conócete a tí mismo”, propuso que si queremos llevarnos bien con nosotros mismos deberíamos hacer un análisis interior profundo, no engañarnos sobre nuestra propia persona, nuestros deseos y aspiraciones. La verdad sobre nosotros es importante y de alguna manera tenemos que encontrarla, y el inconsciente, descubierto por Freud en el Siglo XX, nos dio el camino para conocernos. Quién soy en realidad, cómo incide en mi vida cada tramo de mi historia. Y de esa manera poder aliviar los pesares, entender nuestras necesidades, nuestras faltas, virtudes, deseos más profundos para llegar a saber quién soy y quién quiero ser. Hay muchas disciplinas y maneras de encontrarse, yo elijo el camino del psicoanálisis. Después de haber probado muchos otros, siento que es la manera más profunda de avanzar hacia el equilibrio y la paz interior. 

El ocio era para los griegos el camino para alcanzar las virtudes; la ausencia de trabajo útil y productivo abría a un tiempo de reflexión. Hasta el aburrimiento nos ayuda salir de automatismos, nos deja tener el tiempo para que la mente se encuentre con deseos que no estaban en nuestro pensamiento, se nos ocurren cosas, proyectos, si el ocio es usado para hacer alguna actividad creativa. Hoy despiertan admiración las personas súper ocupadas. Gozan de más prestigio las personas no tienen ni un momento de respiro. La contradicción es que ese ritmo de vida sin descanso, que veneran las sociedades occidentales, tiene consecuencias negativas para la salud. No disponer de tiempo libre nos aleja bastante de lo que entendemos por bienestar. Vivir sin culpa el tomarse un fin de semana largo para conocer ese lugar que soñabas; ir al teatro o al cine una vez por semana; empezar a leer ese libro que compraste pero está esperándote hace tiempo; o simplemente descansar y mirar el techo como cuando eras adolescente, puede ser un ingrediente más para encontrar ese equilibrio del que hablamos al comienzo. Ir probando y hacerlo de manera consciente, buscar lo que te acerca a sentirte más completo, más centrado, más seguro para encarar la vida, que siempre es mejor mirarla con los ojos de la confianza y la convicción de que las herramientas para vivir con el telón de fondo de la felicidad están en nosotros mismos. 

Bibliografía:
 
  - Gabriela Cosentino, “Health Coach”, Grupo Zeta 2016
  - Daniel Lopez Rosetti, “Emoción y Sentimientos”, Planeta 2018
  - Marina Boresntein, “Paz, amor y jugo verde”, Planeta 2018
  - Mariana Arias, “Una mujer en la mitad de la vida”, Planeta 2015